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Opinión

No nos dejéis solos

OPINIÓN| Por Miguel Folguera. Consejero de la AVT y Presidente de APAVT

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El pasado 11 de marzo se cumplieron 18 años del desgraciado atentado que asoló Madrid y que provocó que este día fuese instaurado como el Día Europeo de las Víctimas del Terrorismo. 191 personas fueron asesinadas en las explosiones que un grupo yihadista perpetró en las estaciones de Atocha, El Pozo del Tío Raimundo, Santa Eugenia y la calle Téllez.

Mucho ha llovido ya desde ese 11 de marzo del 2004, pero lo cierto es que las víctimas del terrorismo no hemos recibido en absoluto el trato que merecemos. Ni las del 11M, ni ninguna otra víctima del terrorismo de este país. De hecho, de los culpables del 11M muy pocos permanecen en prisión, y sus víctimas que sobrevivieron, tendrán secuelas de por vida, y las que no, tendrán a sus familiares visitando sus tumbas para siempre.

Creo que no me equivoco su afirmo que vivimos uno de los momentos más complicados que se recuerdan. El Gobierno de Pedro Sánchez ha hecho de su capa un sayo y está haciendo lo que ningún Gobierno se ha atrevido a hacer jamás.

En estos casi 4 años de gobierno de Sánchez, las víctimas del terrorismo hemos tenido que soportar con dolor cómo los herederos del brazo institucional de ETA, aquellos que siguen sin condenar todos los atentados cometidos por ETA y sin decir que ninguno de sus crímenes tuvo justificación, han ido adquiriendo relevancia política, convirtiéndose en socios privilegiados para sacar adelante alguna de las iniciativas legislativas más relevantes para nuestro país.  

Además, la inacción del gobierno para tomar las decisiones necesarias para evitar los actos de homenaje a terroristas y para modificar la Ley de Víctimas del terrorismo, se suman a la lista de agravios que hemos tenido que sufrir las víctimas del terrorismo.

Pero quizás, lo que más nos ha dolido, ha sido la derogación de la política de dispersión. Este Gobierno ha acercado a todos los presos etarras a cárceles a menos de 400 km del País Vasco y al 50% al País Vasco. Concretamente, se han producido: 302 traslados correspondientes a 202 etarras. 102 al País Vasco, 18 a Navarra: 17 por tercer grado, 7 por enfermedad y 96 porque sí. 112 de estos traslados han sido de etarras con delitos de sangre, concretamente con 296 muertos a sus espaldas. Además, se han concedido 26 terceros grados y 14 libertades condicionales. Desde que Sánchez está en el Gobierno, 209 presos etarras han progresado de primer grado a segundo grado y 26 de segundo a tercer grado. Actualmente, de los 183 presos etarras, 1 está en primer grado, 91 están en segundo grado y 26 en tercer grado. 

Para justificar todos estos movimientos, se han utilizado unas cartas de supuestos arrepentimientos de los etarras que desde el principio se supo que obedecían a una estrategia puesta en marcha por Sortu y organizaciones del entorno y que después hemos sabido que también era partícipe el Ministerio del Interior a través de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Todo esto no lo digo yo ni la AVT, lo dice un informe de la Guardia Civil que ha dejado más que acreditado la interlocución habitual que existe con el entorno de los presos de ETA y que, en contra de lo que se nos aseguró, sí que había una estrategia para modificar la política penitenciaria más allá de la mera aplicación de la Ley.

Además, recientemente la AVT sacó a la luz un dossier sobre el posible cómputo de las condenas francesas a etarras, esto es: una iniciativa de reformar la ley para que los etarras se puedan descontar las penas francesas, que supuestamente está prácticamente hecho con el gobierno, y que si sale adelante, 48 presos acortarían su estancia en prisión. De hecho, 7 de ellos tendrían que ser puestos en libertad inmediatamente y 3 en este mismo año.

Esta reforma sería un fraude de ley, puesto que la ley cuenta con el aval no solo del Tribunal Supremo y Constitucional sino del TEDH y de la Comisión Europea que avaló la transposición que había hecho España de la Decisión Marco sobre reconocimiento mutuo de sentencia penales. Este es un paso más en la hoja de ruta para vaciar las cárceles de presos etarras y en esa hoja de ruta ha jugado un papel clave la transferencia de competencias al Gobierno Vasco (que ya ha concedido diversos terceros grados).

Todos estos motivos, han provocado que tengamos que volver a salir a la calle a decir basta ya. Algo que no hacíamos desde el año 2015, pero tanto la pandemia como los recursos que se necesitan para organizar una manifestación, han hecho que lo pensáramos bien y que buscáramos el mejor momento. Y ha llegado. Porque ya no podemos más. Ya no podemos seguir siendo testigos de cómo se pisotea la memoria de los nuestros y se ataca nuestra dignidad.

En nuestras anteriores manifestaciones y concentraciones, muchas personas se acercaban a preguntarme cómo podían ayudar a las víctimas del terrorismo. Cómo podían implicarse con nosotras. Esto me llevó a crear en el año 2012 APAVT (Asociación Plataforma de Apoyo a las Víctimas del Terrorismo). APAVT nació como una organización sin ánimo de lucro y ajena a cualquier signo político con el propósito de agrupar a todas aquellas personas sensibles con la violencia terrorista y que desean mostrar su apoyo, compromiso y solidaridad con las víctimas del terrorismo.

Los miembros fundadores de APAVT llevamos apoyando durante estos 10 años a las víctimas del terrorismo mediante el acompañamiento a juicios en la Audiencia Nacional, solicitando en este tribunal la prohibición de los actos de enaltecimiento del terrorismo, la difusión del verdadero relato de las víctimas del terrorismo a las generaciones más jóvenes, la organización de homenajes… En definitiva, APAVT ha trabajado muy duro durante estos 10 años para que las víctimas del terrorismo sientan que la sociedad está con ellas.

En APAVT nos hemos centrado especialmente en acabar con el enaltecimiento del terrorismo etarra y sus asesinos que se produce en nuestro país. No creo que los terroristas responsables de los atentados de Barcelona y Cambrils sean jamás homenajeados o recibidos como héroes por asesinar a tantos inocentes. ¿Qué diferencia hay entre esos asesinos y los terroristas de ETA, GRAPO, FRAP y de tantas otras organizaciones terroristas que han segado la vida de tantas personas en nuestro país?

Desde APAVT consideramos que cualquier tipo de enaltecimiento del terrorismo, ya sea a través de las redes sociales, de actos encaminados a homenajear a terroristas o de concentraciones a favor de los presos, no deben llegar a producirse jamás. Está demostrado que este tipo de actos generan en las víctimas del terrorismo un impacto psicológico negativo. Por eso, desde nuestra asociación se ha solicitado la prohibición de más de medio centenar de este tipo de actos. Una sociedad democrática sana no puede permitir que se celebren este tipo de actos, de aquí que nos centremos en intentar evitarlos solicitando su prohibición.

Ya en 2013 iniciamos la campaña #StopHomenajesPresos con el fin de acabar con los ‘ongi etorris’ y cualquier acto que suponga una humillación y desprecio hacia las víctimas del terrorismo. Por eso, desde APAVT, nos opondremos siempre a la despenalización de los delitos de enaltecimiento y, como venimos haciendo durante tantos años, seguiremos luchando con estas denuncias por la dignidad de todas y cada una de las víctimas del terrorismo.

Otro de nuestros pilares, del que por cierto nos sentimos especialmente orgullosos en APAVT, es de nuestra obra ‘Testimonios: la Voz de las Víctimas’, que ya cuenta con cinco volúmenes. APAVT sacó a la luz su primer libro de “Testimonios: La Voz de las Víctimas” en el año 2015. Desde esa fecha, son ya cinco los ejemplares que hemos escrito y publicado y que se encuentran en muchos hogares y bibliotecas. Para nuestra asociación son mucho más que cinco libros de testimonios, mucho más que hojas escritas en blanco y negro: para nosotros son 51 historias reales, 51 historias cargadas de dolor, de coraje, de amor y también de agradecimiento a todas aquellas personas que han estado apoyando a las víctimas del terrorismo todos estos años y sin las que les hubiera resultado muy difícil seguir adelante.

Por desgracia, en muchas ocasiones y durante mucho tiempo, las víctimas del terrorismo han sido con demasiada frecuencia las olvidadas del sistema de justicia penal. Pero reconocer los derechos de las víctimas, poner a los autores de actos terroristas a disposición de la justicia y hacerles rendir cuentas de sus actos, ayuda a proteger y a dar a apoyo a las víctimas de este tipo de delitos.

Desde APAVT hemos querido contribuir a aliviar esta situación aportando nuestro granito de arena documentando y publicando su experiencia y su historia, promoviendo que la sociedad sepa lo que hay detrás de cada atentado, de cada historia y de cada familia afectada por esta sinrazón. Desgraciadamente, aunque para muchos las víctimas del terrorismo somos cosa del pasado, queda mucho por hacer y mucho por luchar. Por eso os pido a toda la sociedad que no nos dejéis solos. Hoy por hoy, a todo el que trata de defendernos y a nosotras mismas nos acusan de ser unos alborotadores de extrema derecha. Pero que no os engañen, reclamar Verdad, Memoria, Dignidad y Justicia para nosotros y para nuestros muertos, no es ser de extrema derecha, es lo que merecemos todos los españoles. Y nosotros no tenemos por qué ser menos.

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La medida de un gobierno

OPINIÓN| Por Carlos Díaz-Pache, Viceconsejero de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid

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En 2004, cuando Aznar deja el Gobierno de España y en el famoso colchón de La Moncloa empieza a dormir José Luis Rodríguez Zapatero, nuestro país crecía al 3,1% anual y era la octava potencia económica de los casi doscientos países del planeta. ZP pudo gestionar la inercia de la abundancia, porque hasta un niño puede conducir un coche por una línea recta, pero a finales de 2007, cuando ya había importantes señales de alarma, el gobierno socialista simplemente presumía de que España estaba en la “Champions League de la economía mundial”.

ZP no vio venir la crisis, luego la negó, después le quitó importancia, luego se paralizó, para después tomar medidas que la hicieron más profunda, como el infame “Plan E”. La consecuencia fue una mayoría absoluta del Partido Popular en 2011 y una gestión posterior que logró sacarnos del agujero tras unos años durísimos. Y cuando nos estábamos recuperando, llegó Sánchez a lomos de Podemos y Bildu a decirnos que venían a regenerar la política porque se estaba haciendo todo mal.

Un gobierno se mide, especialmente, por la capacidad de reacción ante los problemas. En 2020 llegó la crisis del coronavirus y el gobierno socialista, como es habitual, no la vio venir, luego la negó, después le quitó importancia, luego se paralizó, para después tomar medidas que la hicieron más profunda, como obstaculizar el trabajo de las comunidades autónomas. Pero en este caso teníamos otro gobierno enfrente con el que comparar, el gobierno de la Comunidad de Madrid, que no sólo reaccionó el primero, y demostró su capacidad, sino que su visión a largo plazo quedó plasmada en un lugar ya emblemático: el Hospital Enfermera Isabel Zendal.

Han pasado dos años desde entonces y ahora nos encontramos con dos crisis superpuestas: por un lado, el enorme encarecimiento de la energía y los combustibles. El gas, la gasolina, el gasoil, y la electricidad han multiplicado su precio, haciendo imposible cuadrar las cuentas de familias y empresas. Por otro, la invasión rusa de Ucrania supone, además de un reto a la diplomacia y la política internacional, un desafío para acoger y atender a millones de desplazados que huyen del conflicto.

En ambos casos, el gobierno de Sánchez ha seguido el patrón: no lo vio venir, luego lo negó… ya saben. Pero la humillante comparación de la respuesta de Madrid y del Gobierno central en el Covid, les ha llevado despreciar un recurso icónico del que cualquier país estaría enormemente orgulloso, como es el Zendal. Cuando los desplazados ucranianos han empezado a llegar a España por miles, el gobierno de Ayuso ha usado este edificio para lo que se diseñó, es decir, para gestionar emergencias. En el Zendal se ha establecido un centro en el que los ucranianos pueden llegar, hacerse un test de antígenos, vacunarse, obtener la tarjeta sanitaria, una tarjeta gratuita de transporte, escolarización para los niños y la gestión de un lugar para dormir. Todo en un mismo lugar y funcionando las 24 horas del día. Y se ha ofrecido al Estado que, estableciendo en el interior una oficina de la Policía Nacional, podrían obtener toda la documentación necesaria y no obligaríamos a desplazarse a unas personas que acaban de dejar su vida atrás y llegan cansados de un viaje, en ocasiones muy largo y penoso. Pero Sánchez no ha querido utilizar un recurso de todos simplemente porque no fue idea suya, y les envía a un centro en Pozuelo de Alarcón que solo abre en horario de oficina, que solo atiende con cita previa, y que no da cita hasta dentro de varias semanas. Mientras tanto, las empresas cerrando por no poder asumir el coste de la energía, los transportistas en la calle reclamando soluciones, los países relevantes del mundo ignorando a España y las estanterías de nuestros supermercados, vacías. Así que, como decía Reagan, debemos asumir que en esta crisis, el gobierno no es la solución a nuestro problema. El gobierno es el problema.

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Los presupuestos de la libertad

OPINIÓN| Por Almudena Negro Konrad, Diputada del PP en la Asamblea de Madrid. Portavoz Comisión de Control de Radio Televisión Madrid

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Isabel Díaz Ayuso ha presentado sus primeros presupuestos. Unas cuentas públicas que buscan la dinamización de la economía madrileña, al tiempo que bajan impuestos y garantizan los mejores servicios públicos. El 88% del gasto va destinado a gasto social, especialmente en Sanidad, Educación, Familia y Servicios Sociales. Así, en Sanidad se hace especial hincapié en la Atención Primaria, la Salud Mental y la reducción de listas de espera. También se invertirá en la mejora de nuestra red de hospitales públicos o en los centros educativos. Apostaremos por la maternidad, como anunció la presidenta. Además de, en materia de transportes, prologar la línea 3 del Metro de Madrid, modernizar toda su red o construir nuevos intercambiadores.

De los más de 23.000 millones con que cuenta este presupuesto, que a diferencia de los de Sánchez ha recibido el visto bueno de la AIREF, solo mil corresponden a los Fondos Europeos.  La única partida que baja es la del pago del interés de la deuda, porque en Madrid se gestiona bien.

Bajaremos nuevamente impuestos. De hecho, la reducción será la mayor de toda la historia, reduciendo en medio punto la tramitación en la parte autonómica del IRPF para todos, lo que permitirá a las clases medias y bajas tener mayor renta disponible en estos momentos de zozobra causados por el gobierno de Pedro Sánchez, que tienen su reflejo en la subida de la luz, el gas y el IPC.

Pese a las críticas de la izquierda, que considera que todo se arregla exigiendo más recursos, o sea, más impuestos, lo cierto es que el secreto de Madrid no solo reside en la bajada de impuestos desde hace lustros, sino también en la eficiencia en el gasto. En Madrid cada euro se gasta bien y se respeta la estabilidad presupuestaria. Eso es lo que nos permite, además, ser solidarios con otras regiones españolas menos favorecidas. De hecho, Madrid es la región más solidaria de España.

Los presupuestos de la Comunidad de Madrid para 2022 combinan prudencia presupuestaria y tributación reducida junto con la aplicación de una política económica tendente a facilitar la actividad empresarial, pieza clave para impulsar el crecimiento y la creación de empleo, así como para garantizar unos servicios públicos de calidad en nuestra región. Y, por supuesto, cuentan con la garantía de prosperidad y modernización que es el Partido Popular. Son los presupuestos de la Libertad.

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En defensa del mérito

OPINIÓN| Por Carlos Díaz-Pache, Viceconsejero de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid

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Los mileniales se han dado cuenta de que la meritocracia no existe y no importa lo duro que trabajes’. Así titulaba un suplemento de El País su entrevista a Anne Helen Petersen, la autora de un texto que ha causado cierto revuelo porque describe cómo esta generación se ha convertido, en su opinión, en la generación quemada.

Adultos que trabajan muchas horas, que están siempre cansados y son incapaces de abordar las tareas sencillas del día a día, que se sorprenden y enfadan por no alcanzar unos estándares vitales que les habían prometido y que no están llegando. Algunos de estos adultos insisten en que les dijeron que si se esforzaban, todo saldría bien. Que si estudiaban, tendrían un buen empleo. Que si trabajaban mucho, ascenderían. Que el mérito siempre tiene recompensa.

Y según la autora, se han dado cuenta de que no es así y ahora creen que el mérito es mentira, que aquí solo triunfan los hijos de quienes tienen mucho dinero, es decir, aquellos que se pueden permitir fracasos sucesivos sin que eso condicione su vida futura.

Esa visión refleja una idea simple de la realidad con dos perspectivas. Por un lado, la de aquellos que derivan la responsabilidad de sus miserias o sus fracasos a los enemigos clásicos de los pobres: la sociedad, los ricos, el sistema, el capitalismo, o quizás alguna potencia extranjera. Por otro, la de quienes presumen, muy ufanos, de la autoría exclusiva de sus éxitos: ha sido su trabajo, su esfuerzo abnegado y constante, el que les ha llevado a la cima. Y por tanto no deben nada a nadie.

De estos segundos habla Michael Sandel para describir la tiranía del mérito: si eres el único responsable de tu éxito, también lo serás de tu fracaso. Esto añade una enorme presión a aquellos que sienten que no están alcanzando sus objetivos, y puede llevar a esa sensación de angustia vital que describe la escritora estadounidense.

Pero las realidades sociales no son tan simples, y no se pueden estudiar desde un único punto de vista. El éxito no depende sólo del mérito ni el fracaso del demérito. Existen muchas y variadas causas que afectan al resultado final, y no podemos pretender conocerlas, comprenderlas, ni mucho menos controlarlas todas. El dinero familiar, la formación de tus padres, la posición que ocupas respecto a tus hermanos, tu lugar o año de nacimiento, tu colegio, tus vecinos, o la biblioteca que tienes en casa, son factores que contribuyen a lo que serás en el futuro. Y, por supuesto, también la suerte.

Pero no se puede caer en la trampa de pensar que el mérito no cuenta, que el esfuerzo es en vano. El esfuerzo es determinante. Estudiar mucho no te garantiza un buen trabajo, pero en España, quienes tienen estudios superiores sufren solo un 9% de paro frente a 32% de los que no terminaron la educación primaria.

La obsesión socialista con devaluar los títulos académicos, y su obstinación con pasar de curso a todo el mundo, independientemente del número de suspensos que haya obtenido, alimentan esa idea de que esforzarse no merece la pena. Y con eso consiguen tres objetivos: igualar por abajo, provocar la desidia, y ceder toda esperanza de mejora a un tercero. Al Estado. Al gobierno. A ellos. Mejorará el que reciba una subvención, un subsidio, o un piso de protección oficial. Y ese un mensaje terrible.

El futuro es incierto, a veces injusto, y siempre desconocido, y tu esfuerzo no te llevará necesariamente a donde quieras llegar. Pero merece la pena inclinar la balanza a tu favor todo lo que puedas. Trabajando, estudiando, aprovechando las oportunidades, siendo valiente y creativo. Adaptándote a tu realidad, jugando tus cartas lo mejor posible. Muchos no lo harán. Tendrán ventaja los que sí.

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