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Gastronomía

Un Oriental en el Zielo

GASTRONOMÍA| Sabor a Madrid| Por Borja Gutiérrez Iglesias

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GASTRONOMÍA| Sabor a Madrid| Por Borja Gutiérrez Iglesias

Existe un cielo infinito que se alcanza desde Madrid. Un cielo enorme en hospitalidad, en alegría, en vitalidad, en responsabilidad y esfuerzo. Un cielo generoso en cultura, en arte, en naturaleza, en vegas, en vinos y en buena gastronomía. Madrid es de todos y para todos, pero “Madriz” es de los madrileños.

Y, así como existe el cielo, nosotros también tenemos un Zielo en la bella y cosmopolita ciudad de Pozuelo de Alarcón. En la avenida de Europa número 26 Bis, el centro comercial Zielo acoge, además de comercios de reconocidas firmas, diversos locales de restauración que concentran en pocos metros cuadrados, un área para el disfrute de los paladares más exigentes: desde la cafetería Mallorca hasta el emblemático Zielo de Urrechu -cuyo prestigio se ha ganado por méritos propios y, naturalmente, uno de mis restaurantes de referencia-. Pero hoy me voy a detener en otro de los grandes del Zielo, el restaurante Zenith que elabora cocina fusión asiático mediterránea, basada en la tradición japonesa, china y tailandesa.

El restaurante Zenith es un lujo para los sentidos. La disposición de las mesas permite disfrutar con intimidad de un momento que además de regalarnos el gusto y el olfato, nos regala la vista, ofreciendo en su espectacular terraza de verano, una de las más bellas vistas del skyline de la ciudad de Madrid. Ya, en el interior, la madera, la luz tenue y las lámparas de papel de seda acompañan en un magistral equilibrio, la escultura de un enorme buda de piedra que preside la zona principal del comedor.

La cocina asiática que elaboran es variada, está cargada de matices, colores y diferentes texturas. En Zenith trabajan con productos de primera calidad, como son los pescados procedentes de los océanos índico y pacífico, las verduras locales, el arroz tipo jazmín y las salsas especiadas.

Entre sus platos más populares se hallan el pato laqueado, bao al vapor, bogavante con tallarines, uramaki roll, sushi, maki, y el arroz teppanyaki. Entre mis favoritos: Karaimguro (ensalada de atún), rollitos de pollo con mango, y pato con salsa de curry. Para los atrevidos con el picante, recomiendo las tiras de buey con verdura y guindilla, siempre acompañados de arroz jazmín o de tallarines fritos, para restar potencia al picante. Para terminar, algunos postres de gran originalidad rivalizan con los de corte más clásico. Entre los primeros, merece la pena destacar la tarta tiramisú de té verde, las trufas japonesas y la tarta de queso a la naranja. Y, no podía faltar, un tradicional té de jazmín.

Hoy me quedo con la zeta de jazmín, la zeta de Zenith y de Zielo y, como buen castizo, con todo cariño y con profundo orgullo, me quedo con la zeta de “Madriz”.

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Actualidad Sierra Madrid

Vermut artesano de grifo en el corazón de Chueca

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Entrar en laAntigua Casa de Ángel Sierra no implica exclusivamente deleitarse los sentidos del gusto o del olfato, sino disfrutar de la vista que ofrece un local histórico que nos envuelve en recuerdos y experiencias vividas en el pasado. Conserva el techo original pintado como si de un fresco se tratara, a modo de un cuadro gigantesco con imágenes del campo, de la vendimia y algún angelote que lo guarda. La barra de madera también es la original de 1917, todo un tesoro….

Sea cual sea el punto donde dirijas la mirada, algo despierta tu interés. Distintas fotografías de Madrid antiguas en blanco y negrotapizan las paredes, viejas botellas, carteles publicitarios de varias décadas atrás, barricas y también azulejos pintados con refranes y frases curiosas. De entre todas ellas, me quedo con la que reza: “Los libros no pueden juzgarse por sus tapas, los bares sí”. Estoy completamente de acuerdo.

A la Antigua Casa de Ángel Sierra se accede por la calle Gravina número once. Considerado como uno de los lugares más emblemáticos de Madrid, lleva sirviendo vermut desde 1917 y créanme cuando les digo que no es un producto cualquiera, sino un vermut artesano que traen desde Reus. En el propio bar se conserva en barricas de madera y desde allí, a través de un circuito llega hasta el grifo donde el camarero llena vasos sin cesar, especialmente los fines de semana, cuando acuden familias completas a tomar el aperitivo.  Por cierto, también tienen grifo de soda y cerveza tostada artesana de Madrid de la marca La Fontana.

Y para acompañar el vermut o una caña bien tirada, podemos deleitarnos con sus conservas de pescado, sus encurtidos, escabeches, montados con productos ibéricos o empanadas, entre las que destaca una empanada gallega elaborada con atún realmente espectacular. Quiero destacar que las conservas también llegan desde Reus, de la conservera La Piedad, todo sabor y calidad.

Este emblemático establecimiento rebosa la esencia de ese “Madriz” con zeta, que es pura fusión entre lo antiguo y lo moderno, lo castizo y lo metropolitano… Un crisol de culturas, de gentes que vienen y van, de comercios con encanto y, como no podía ser de otra manera, de bares y tabernas con duende.

Termino mi vermut y echo el último vistazo a este establecimiento que, sin duda, es un auténtico museo, un museo centenario.

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Actualidad Sierra Madrid

El mejor cachopo de salmón de España se come en La Alhambra (Valdemorillo)

GASTRONOMÍA| Sabor a Madrid, por Borja Gutiérrez Iglesias

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GASTRONOMÍA| Sabor a Madrid, por Borja Gutiérrez Iglesias

Tres impresionantes chimeneas de ladrillo rojo culminan el edificio de la actual Casa de la Cultura Giralt-Laporta, que fue antaño una fabulosa fábrica de cerámica y vidrio. He llegado a la localidad de Valdemorillo. Este municipio serrano rebosa naturaleza, calles con encanto revestidas de piedra, pasión por los toros y es estandarte cultural de la Sierra. Es sábado y el sol de octubre baña tímidamente la plaza de toros de La Candelaria.

Valdemorillo también rebosa gente que viene a disfrutar de su entorno y su gastronomía. Y es que en Valdemorillo se puede degustar el mejor cachopo de pescado de toda España, según lo ha reconocido el jurado del certamen anual organizado por “La Guía del Cachopo” que concedió al mesón sidrería La Alhambra (Plaza Doña Ana de Palacio, 2),  el Primer Premio 2021 en esta categoría. Su propietario, David Fernández Carretero, explica que lo elaboran con salmón de primera calidad y lo rellenan con anchoas de Santoña y queso Vidiago. Después se empana de una forma muy especial, pasándolo por harina, huevos camperos y panko (pan rallado japonés que lo hace muchísimo más crujiente y absorbe menos aceite al freírlo).

En La Alhambra elaboran también otras especialidades, algunas de las cuales también han sido meritoriamente galardonadas. Cabe destacar el cachopo vegano a base de seitán adobado, relleno con champiñón, pimientos de piquillo y queso vegano en el que el empanado se realiza con harina de garbanzo y avena; y, naturalmente, el tradicional cachopo de Llanes, preparado con ternera de la Sierra de Guadarrama, jamón y queso Vidiago, y con empanado extra crujiente de panko y una mezcla de cereales. Hoy me decido por este último.

He de confesar que aunque el cachopo tiene un tamaño más que considerable, no puedo negarme a degustar un tradicional plato de fabada, cuyas fabes junto con el chorizo y la morcilla, los traen expresamente de Luarca (Asturias)… un auténtico deleite para los sentidos. Y para maridar, un buen vino de Madrid o una magnífica sidra asturiana.

David fundó este restaurante con sus padres hace 21 años y ha sabido adaptarse a los tiempos, manteniendo sus raíces familiares asturianas, pero sin dejar de innovar constantemente. Hoy también elaboran sus platos para llevar. Su buen hacer les ha supuesto numerosos premios y a buen seguro seguirán cosechando muchos más.

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Gastronomía

El Rana Verde, todo el sabor de la vega de Aranjuez

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GASTRONOMÍA| Sabor a Madrid| Por BORJA GUTIÉRREZ IGLESIAS

«Nuestros peregrinos pasaron por Aranjuez, cuya vista, por ser en tiempo primavera, en un mismo punto les puso la admiración y la alegría. […]vieron sus estanques, con más peces que arenas, y sus exquisitos frutales, que por aliviar el peso a los árboles, tendían las ramas por el suelo” así describía Cervantes la localidad de Aranjuez en Los trabajos de Persiles y Sigismunda. Y yo, en esta ocasión, siguiendo la huella de aquellos peregrinos, paseo por uno de los municipios más emblemáticos de la Comunidad de Madrid tanto por su Historia como por su belleza y, naturalmente, por la riqueza de su entorno natural que lo ha premiado con una de las huertas más fértiles de la comarca, al albergar en su seno el paso de los ríos Jarama y Tajo. Y es que pasear por este Real Sitio declarado como tal por Felipe II en 1560, es un auténtico gozo para los sentidos, a pesar de que el calor del mes de julio nos apremia.

La localidad de Aranjuez forma parte de la denominada Comarca de las Vegas, una entidad que ocupa una superficie de 727,63 Km2, y que está también integrada por los municipios de Belmonete de Tajo, Brea de Tajo, Colmenar de Oreja, Estremera, Valdaracete, Villamanrique de Tajo y Villarejo de Salvanés. Es muy característico de esta zona el contraste paisajístico entre los páramos de secano donde se cultivan cereales, olivos y viñedos, y otras de regadío, donde se producen hortalizas y frutas. Concretamente en Aranjuez, tienen fama internacional tres productos de excepcional calidad: el espárrago, el fresón y la fresa.

Llega el momento de degustar algunas de estas maravillas y para ello, nada mejor que volver a visitar el restaurante más famoso y típico de Aranjuez: El Rana Verde. Ubicado al comienzo de la calle La Reina, su estética arquitectónica en la que priman los pilares y las estructuras de hierro forjado en color verde carruaje, las cristaleras y sus amplios ventanales sobre el río Tajo, lo hacen inconfundible.

Resulta difícil decidir qué plato elegir ante una carta que rebosa productos de la huerta y también de caza, algo muy típico en una zona que arrastra esta tradición desde los tiempos de los Reyes Católicos, quienes gustaban de venir por estos lares a disfrutar de las cacerías.  Entre los platos que más me llaman la atención, hallo: ancas de rana al ajillo, a la romana o con piquillos, morcilla de arroz, carpaccio de setas de cardo, pisto de verduritas de la huerta, migas manchegas con melón, alcachofas con jamón, embutidos ibéricos y platos de caza.  Me decido por unos espárragos verdes a la plancha, faisán estofado, todo maridado con vino de Madrid, y de postre fresas con nata.

He de reconocer que El Rana Verde, después de unos cuantos años, ha vuelto a conquistarme. Los espárragos verdes, siempre en su punto, tiernos pero crujientes, los sirven salpicados con sal gorda y acompañados de una salsa alioli casera muy sabrosa. Por su parte, el estofado de faisán es delicioso, elaborado con una salsa ligera que no restaba un ápice de protagonismo al sabor del ave. Y para finalizar, unas fresas que hacen honor a su prestigio…

Más de cien años avalan al emblemático El Rana Verde y tras haber sorteado las dificultades que la actualidad va imponiendo, seguirán deleitando nuestros paladares con los sabores que antaño disfrutaban nuestros monarcas, de las vegas de Aranjuez.

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